Catalina, sesión 1

Hola Cata! En esta página con los materiales de la primera sesión, y a través de este medio te iré compartiendo los videos, ejercicios, lecturas y otros materiales relevantes para la clase.

Comenzamos con este video donde hago un repaso de la teoría musical básica que vimos en la primera sesión:

 

Y este segundo video, donde hago un repaso de lo siguiente:

-Círculos de Do, Re y Sol.

-Arpegios alternativos para tocar los círculos

-Explicación de la teoría general de los acordes con cejilla, usando como base los acordes de Mi y sus variaciones (mayor, menor y séptima) y de La y sus variaciones.

 

 

Como verás en el video, tienes dos tareas principales: descifrar por ti misma cómo es el círculo de Mi y el círculo de La.

 

Y recuerda, aunque no está en los videos, seguir haciendo dos ejercicios:

-El de coordinación de los dedos de las manos (flexionando y extendiendo dedos alternados).

-El de digitación sobre la guitarra, dedicando un dedo de la mano izquierda a cada traste y usando los dedos índice y medio de la mano derecha para ir tocando cuerda por cuerda los primeros cuatro trastes.

Finalmente, en cada sesión te iré compartiendo una lectura que se relaciona con la música desde lo científico, lo espiritual o lo poético. Hoy comenzamos con algo de Eduardo Galeano:

 

La Música

Eduardo Galeano.

Era un mago del arpa. En los llanos de Colombia, no había fiesta sin él. Para que la fiesta fuera fiesta, Mesé Figueredo tenía que estar allí, con sus dedos bailanderos que alegraban los aires y alborotaban las piernas.

Una noche, en algún sendero perdido, lo asaltaron los ladrones. Iba Mesé Figueredo camino de una boda, a lomo de mula, en una mula él, en la otra el arpa, cuando unos ladrones se le echaron encima y lo molieron a golpes.

Al día siguiente, alguien lo encontró. Estaba tirado en el camino, un trapo sucio de barro y sangre, más muerto que vivo. Y entonces aquella piltrafa dijo, con un resto de voz:
– Se llevaron las mulas.
Y dijo:
– Y se llevaron el arpa.
Y tomó aliento y se rió:
– Pero no se llevaron la música.

 

 

 

 

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