Magdalena, sesión 1

 

Hola Magdalena, bienvenida a tu curso de guitarra. En esta página te comparto los videos con el resumen de lo que vimos en clase y los ejercicios que tienes que hacer como práctica.

En esta primera clase estuvimos trabajando con varias cosas:

  • Teoría básica de acordes (video)
  • Círculo de G y de C (video)
  • Técnicas para desarrollar la motricidad fina (ejercicio de coordinación para los dedos: primero una mano, luego la otra, luego las dos juntas, luego las dos disociadas) y ejercicios para cambiar de un acorde a otro con más eficiencia (cambiar el orden de los dedos al iniciar un nuevo acorde, practicar cambios de D7 a G, de Dm a C y de G a C)
  • Auto-observación (¿cómo uso mi cuerpo –no solo las manos– al tocar el instrumento?)

Te preparé un video para practicar los círculos, puedes verlo de corrido una vez y luego volver a las partes donde hago la práctica del círculo y tocar al mismo tiempo con tu guitarra. Para tocar los círculos de C y de G, te hago las siguientes recomendaciones:

  • Al cambiar de un acorde a otro, estudia el camino que hace cada dedo para que sepas de antemano cómo va a ser ese cambio.
  • Práctica para los cambios: inicia el movimiento con un dedo diferente cada vez. Por ejemplo, para cambiar de Dm a G, una vez guía el movimiento con el dedo medio, otra vez con el anular, luego intenta hacerlos todos al mismo tiempo.
  • No te enfoques en la velocidad por ahora, sino en que cada acorde tenga un sonido limpio. Recuerda cuidar que un dedo no esté obstruyendo el sonido de otra cuerda.
  • Observa qué haces con otras partes de tus manos, no solo con los dedos.
  • Encuentra diferentes maneras de usar tu muñeca y tu codo.

 

 

Bueno, y un pequeño recordatorio: Los nombres de las cuerdas:

 

—E

—A

—D

—G

—B

—E

 

Finalmente, una lectura breve pero bella sobre la música y la vida:

 

‘La Música’

Eduardo Galeano.

Era un mago del arpa. En los llanos de Colombia, no había fiesta sin él. Para que la fiesta fuera fiesta, Mesé Figueredo tenía que estar allí, con sus dedos bailanderos que alegraban los aires y alborotaban las piernas.

Una noche, en algún sendero perdido, lo asaltaron los ladrones. Iba Mesé Figueredo camino de una boda, a lomo de mula, en una mula él, en la otra el arpa, cuando unos ladrones se le echaron encima y lo molieron a golpes.

Al día siguiente, alguien lo encontró. Estaba tirado en el camino, un trapo sucio de barro y sangre, más muerto que vivo. Y entonces aquella piltrafa dijo, con un resto de voz:
– Se llevaron las mulas.
Y dijo:
– Y se llevaron el arpa.
Y tomó aliento y se rió:
– Pero no se llevaron la música.

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